Evaluación del riesgo en distintos espectros de síndrome metabólico

El síndrome metabólico representa una agrupación de factores de riesgo que confiere mayor probabilidad de aparición de diabetes y de eventos cardiovasculares. Sin embargo, no todos los parámetros parecen tener el mismo valor pronóstico
El síndrome metabólico (SM) es la combinación de factores de riesgo que interactúan y que indican que un individuo presenta más probabilidad de presentar diabetes y enfermedad cardiovascular. Las definiciones de SM varían; por ejemplo para la Organización Mundial de la Salud y para el Colegio Americano de Endocrinología es necesaria la presencia de resistencia a la insulina mientras que el Adult Treatment Panel (ATP) of the National Cholesterol Education Program (NCEP) considera SM en presencia de 3 de los siguientes criterios: obesidad central; hiperglucemia; hipertrigliceridemia o descenso de los niveles de colesterol asociado con lipoproteínas de alta densidad (c-HDL). Si bien, señala el doctor Rosenson del Cardiology Center de Chicago, las definiciones que incluyen parámetros de resistencia a la insulina son más específicas para identificar sujetos con mayor riesgo de presentar diabetes tipo 2, todas son igualmente útiles en la valoración del riesgo cardiovascular. Aún así, la consideración de los componentes principales del SM en combinación con los niveles del inhibidor 1 del activador del plasminógeno (PAI)-I no representa más del 50% del riesgo cardiovascular asociado con el síndrome. En esta revisión se discute la utilidad de otros marcadores en la valoración pronóstica de pacientes con SM.
Lípidos y lipoproteínas
Los dos criterios lipídicos principales en la definición de SM son la hipertrigliceridemia y el descenso de la concentración de c-HDL. Empero, las anormalidades en subclases de lipoproteínas también son importantes en términos de riesgo cardiovascular y abordaje terapéutico.
En pacientes con resistencia a la insulina hay aumento de los niveles de grandes partículas de lipoproteínas de muy baja densidad, incremento de partículas de baja densidad (LDL) pequeñas sin colesterol y baja concentración de partículas grandes ricas en colesterol. En el Framingham Offspring Study, el mayor número de factores metabólicos de riesgo se asoció con mayor concentración de partículas LDL pequeñas y con menor cantidad de partículas LDL de gran tamaño. El número de moléculas LDL se asocia más fuertemente que el colesterol de LDL con arteriosclerosis coronaria y con eventos cardíacos. Por su parte, en el Women’s Health Study, el número de partículas LDL se asoció con 4,17 veces más riesgo de eventos cardiovasculares en el modelo de variables múltiples que incluyó variables lipídicas y no lipídicas.
En pacientes con SM, el número de LDL es una medición particularmente importante. Por ejemplo, en el Framingham Offspring Study, el 73% de los pacientes con SM y concentración de colesterol de LDL por debajo de 100 mg/dl presentaba elevación en el número de partículas LDL (por encima del percentilo 20). Debido a que las LDL pequeñas llevan menos colesterol que las partículas grandes, los niveles de colesterol de LDL no reflejan con precisión la cantidad de leer más


