A pesar de que no se conocen con certeza los mecanismos por los que se produce la Cefalea Tensional, sí que se reconocen una serie de factores que favorecen su aparición. En líneas generales, estos factores pueden ser de cuatro tipos:
Factores desconocidos: en algunas personas no se encuentran factores desencadenantes aparentes a pesar de una evaluación exhaustiva.
Situaciones o circunstancias vitales de gran exigencia para el cuerpo o la mente: lo que conocemos genéricamente como estrés.
Trastornos del sueño, en especial el insomnio, que puede ser causado por el estrés o ser independiente de éste (por ejemplo, por tener que atender durante la noche a un niño pequeño o a un enfermo).
Afecciones dolorosas en otras zonas próximas que pueden “reflejarse” a nivel de la cabeza, del tipo de una disfunción oromandibular o un dolor de otro origen.
Entre las circunstancias vitales estresantes se encuentran situaciones muy heterogéneas: laborales, familiares, sociales, físicas, emocionales, etc. En función de su duración en el tiempo, o de la reacción individual de cada persona frente a ellas, tenderán a provocar dolor de cabeza más o menos frecuente o duradero. A menudo, la cefalea se acompaña de dolor en otras zonas, como las mandíbulas, el cuello o los hombros – de hecho, ésta es la causa más frecuente del “dolor de cervicales” –, y de otros síntomas como insomnio, pérdida de apetito o disminución de la actividad sexual.
Además de cefalea y otros síntomas, estas circunstancias estresantes pueden generar en algunos casos altos niveles de ansiedad y alteraciones del estado de ánimo, lo que puede desembocar en un síndrome de ansiedad crónica o en una depresión. A veces, se da la circunstancia de que estos estados de ansiedad o depresión pueden ser una consecuencia del dolor de cabeza cuando este es muy frecuente o persistente, al igual que ocurre como reacción frente a otras dolencias o enfermedades crónicas. O viceversa, en algunas ocasiones, el dolor de cabeza puede aparecer como un síntoma físico de una depresión o de un estado de ansiedad.
Cuando la Cefalea Tensional es esporádica, lo que ocurre en la mayoría de las ocasiones, no suele consultarse al médico. De todas formas, debe usted saber que su traamiento consiste en la toma juiciosa de analgésicos, de los que los más recomendables son los llamados Anti-inflamatoios no esteroideos, aunque también pueden ser útiles otros analgésicos de primera línea como en metamizol (Nolotil, Lasain) o el paracetamol (Termalgin, Gelocatil, etc), que a veces se presenta combinado con codeína. Este último medicamento, sobre todo si se combina con codeina no debería emplearse más de un día a la semana.
¿Tiene tratamiento la Cefalea Tensional crónica?
Sí lo tiene, pero debe buscarlo acudiendo a un profesional médico. El más próximo a usted es su médico de Atención Primaria, quien en la mayor parte de los casos está perfectamente capacitado para entender y tratar su problema. En algunas ocasiones su médico puede necesitar la opinión de un especialista, en este caso un neurólogo.
A pesar de que la respuesta parece tan obvia, una gran parte de las personas con Cefalea Tensional frecuente o crónica no llega a consultar nunca a un médico y recurre a la automedicación. De hecho, el dolor de cabeza es una de las afecciones que con mayor frecuencia da lugar a esta práctica. En muchos casos, esto puede tener consecuencias muy negativas, ya que el consumo frecuente, dos o más días por semana, de analgésicos de forma indiscriminada es la causa más frecuente de que el dolor se cronifique, se precisen dosis cada vez más altas de medicamentos y el dolor llegue a hacerse diario o casi diario. Esta cefalea crónica diaria sociada al uso excesivo de analgésicos es un problema de salud cada vez más frecuente y puede llegar a ser muy incapacitante; no obstante, tiene solución, siempre que se recurra a un tratamiento específico indicado y supervisado por un médico, después de una correcta evaluación del problema.
Otras condiciones que favorecen la cronificación de una Cefalea Tensional son la perpetuación en el tiempo de los factores que la favorecen, antes mencionados, el consumo de alcohol, el tabaquismo, la presencia de un trastorno del sueño o la coexistencia de un síndrome de ansiedad o de una depresión.
En líneas generales, el tratamiento de la cefalea tensional comprende el uso de determinados medicamentos preventivos, a los que deben añadirse recomendaciones sobre hábitos de vida y técnicas para combatir el estrés. Entre los medicamentos, el más utilizado es la amitriptilina, un medicamento empleado antiguamente para el tratamiento de la depresión que, por un mecanismo de acción poco conocido (que nada tiene que ver con su efecto antidepresivo), resulta de gran utilidad en muchos casos para reducir la frecuencia e intensidad de los dolores de cabeza crónicos.
Ocasionalmente, en casos en que pueda asociarse un síndrome de ansiedad o una depresión, debe realizarse también un tratamiento simultáneo de estas afecciones.
Dr. F.J. Molina


