Estrés y cefalea

 
Estrés y cefalea

El dolor de cabeza o cefalea es, entre otros síntomas, una de las manifestaciones más frecuentes del estrés, bien es verdad que por mecanismos hasta ahora no suficientemente aclarados. Pero, ¿qué es el estrés?

Desde el punto de vista fisiológico, el estrés es una respuesta, tanto física como mental, que el organismo genera ante cualquier tipo de cambio externo o interno que se percibe como un riesgo o una amenaza. Puede equipararse a un estado de alerta que se asocia a determinadas respuestas fisiológicas a nivel del sistema nervioso, los músculos, el corazón, el aparato digestivo, la piel, las glándulas de secreción y otros aparatos y sistemas del organismo. Por extensión, el término estrés se aplica también a las situaciones que generan este estado físico y psíquico. Entre sus manifestaciones mentales está la ansiedad, que puede definirse como una sensación de inquietud, temor o angustia, que en niveles reducidos es incluso saludable, ya que activa al organismo y le estimula a adaptarse a las situaciones.

El estrés se convierte en un problema cuando este estado desborda la capacidad de resistencia del organismo, bien porque las situaciones que la generan son intensas o perduran en el tiempo, o porque la persona carece de mecanismos para controlar esa respuesta o éstos son insuficientes. En estas circunstancias, la persona afectada se siente con frecuencia desbordada e incapaz de responder a las demandas, lo que se asocia en ocasiones a alteraciones de determinadas funciones fisiológicas, que pueden llegar incluso a desembocar en una enfermedad.

En el ser humano, las situaciones estresantes suelen ser aquéllas que someten al individuo o a alguno o algunos de sus órganos a la exigencia de un rendimiento superior al normal, o que se percibe como tal. Estas situaciones son de índole muy variada, aunque hoy en día ocupan un lugar destacado diferentes factores psicosociales. En la tabla 1 aparecen algunos de los más comunes, a los cuales se atribuye un determinado impacto mediante una puntuación, mayor o menor según la frecuencia con la que tienden a generar estrés. Ésta y otras herramientas permiten de algún modo evaluar el grado de estrés al que puede estar sometido una persona y, por tanto, cuánto y cómo puede éste alterar su salud.

Hay determinadas actividades y actitudes que generan estrés con mucha frecuencia. Entre ellas están:

  • Los comportamientos caracterizados por la impaciencia, los enfados frecuentes o la tensión mental y física, que si perduran en el tiempo pueden llegar a precipitar una disfunción orgánica.
  • La sobreimplicación en el trabajo puede actuar como un gatillo para desencadenar estrés: en el entorno laboral, puestos que implican una demanda elevada y un margen de decisión limitado, la ausencia de apoyo social o la discrepancia entre los esfuerzos realizados y las recompensas o compensaciones recibidas. Una variable determinante es la forma de relacionarse con los compañeros y los jefes. Un buen clima de relaciones interpersonales puede amortiguar los efectos de la actividad laboral.
  • La dificultad para conciliar la vida profesional con la familiar es también un motivo recurrente de tensión, especialmente entre las mujeres.
  • La importancia del estrés como causante o facilitador del desarrollo de enfermedades o dolencias es innegable. Hoy en día, se reconoce que constituye una de las fuentes de dolencia o enfermedad más frecuentes en los países desarrollados. Según una investigación reciente publicada en este año 2004 en la revista “Lancet” (estudio “INTERHEART”), las víctimas del estrés presentan el doble de probabilidad de sufrir un infarto de miocardio respecto a la población que vive con más tranquilidad. En ese mismo estudio, la importancia del estrés como factor de riesgo cardiovascular es equiparable al de la hipertensión o el de la obesidad abdominal. Es además muy frecuente que dé origen a un estilo de vida poco “saludable”, caracterizado por la falta de ejercicio físico, una alimentación insana con tendencia al sobrepeso, el consumo abusivo de tabaco y alcohol y otros hábitos, a los que a menudo se añaden tendencias adictivas. También aumenta el riesgo de sufrir otras enfermedades cardíacas como arritmias, dolencias como presión arterial alta, asma, diabetes, úlcera digestiva, colitis, infecciones o cáncer, y síntomas como la cefalea (que en la práctica es una de sus manifestaciones más frecuentes). Aun así, los autores de este estudio sostienen que todavía es escasa la atención que se le presta como problema de salud.

Escala de Estrés


Muerte de la pareja --------------------- 100
Divorcio ---------------------------------- 60
Menopausia ------------------------------ 60
Separación de la pareja ----------------- 60
Encarcelamiento ------------------------- 60
Muerte de un pariente cercano leer más

(Este articulo fue tomado con la debida autorizacion escrita de:www.cefaleasib.com)





El estrés en el trabajo - Segmento 3

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