Prevalencia
La prevalencia de la migraña (proporción de una población que padece migraña en un período de tiempo determinado) es del 17.6 por ciento entre el género femenino y del 5.7 por ciento entre el masculino. Promedio 10% de la población la padece.
Aunque, según se deduce de los estudios epidemiológicos, el grupo de población que sufre dolores de cabeza de forma esporádica o periódica es significativo, el número de los que llegan a solicitar ayuda médica es mucho más reducido, probablemente limitándose a las formas más severas con carácter crónico o recurrente.
Sólo entre el 15-30% de los que sufren migraña activa consultan al médico cada año y menos del 15% acuden al neurólogo.
Impacto económico
Los dolores de cabeza son un problema de salud púbica ya que repercuten tanto al individuo que la padece como a la sociedad, ya que le genera pérdida de horas de trabajo, asistencia al médico y gasto de medicamentos.
Se estima que sólo en Norteamérica hay 23 millones de residentes con migrañas severas, de los que el 25 por ciento experimentan 4 o más ataques por mes, el 35 por ciento entre 1 y 3 episodios severos por mes y el 40 por ciento padece al menos 1 por mes. Al 82-85 por ciento de las personas con ataques severos, la migraña les ocasiona algún grado de incapacidad y a casi un tercio les obliga a guardar reposo en cama durante el episodio agudo, incapacitándoles para realizar su actividad profesional, cuidar de sus familiares y atender las obligaciones sociales.
En términos económicos, la cefalea migrañosa es particularmente devastadora al incidir significativamente sobre la pérdida de productividad laboral.
El 4% de todas las consultas médicas en consultorio son debidos a cefalea.
Herencia:
La migraña es un síndrome transmitido genéticamente; con un patrón de herencia autonómico dominante, es decir que el 75% de las personas que padecen migraña, la van a heredar.
Factores desencadenantes del cuadro doloroso
Son muy numerosos y variables para cada paciente, incluyendo
- Cambios hormonales
- Componentes de la dieta
- Factores climáticos
- Modificaciones en los biorritmos
- Estrés, etc..


