Lactancia materna. Consejos y ayuda para amamantar un bebé

 
Lactancia materna. Consejos y ayuda para amamantar un bebé

Criar un bebé no es tarea fácil, ya sea con lactancia materna o con biberón surgen dudas y problemas que debes resolver. La lactancia materna es una buena práctica a recuperar, con buena información las dificultades no son tantas.

1. Si quieres amamantar a tu bebé, cuídate

Una vez has llegado al feliz acontecimiento del nacimiento de tu bebé, te desprenderás de un montón de kilos, unos 6 ó 7, entre el bebé, la placenta, el cordón umbilical, el líquido amniótico y la sangre. Teniendo en cuenta que durante el embarazo has intentado conseguir un aumento de peso de entre 9 y 12 Kg entonces, ¿para qué ha servido el peso sobrante? pues se divide en dos partes: la primera es la barriga que a tenido que crecer y dilatarse mucho para dar cabida al bebé, el resto es el pecho que habrá aumentado considerablemente de peso y una cantidad importante de grasa que se habrá acumulado en las caderas y cintura. Hasta aquí queríamos llegar, el sobrepeso acumulado no es sobrante sino que, como el resto tiene una función, amamantar al bebé. O sea, que toda la grasa acumulada no es para que la reciente mamá se la guarde sino para que el bebé se alimente sin depender de que la madre coma o no ese día (épocas de hambruna, guerras, y otras situaciones graves).

Con todo esto como introducción explicamos pues que no debes comer por dos cuando amamantas a tu bebé sino que el aporte calórico que recibirá será de dos fuentes distintas: un suplemento en tu ingesta, y parte de las reservas grasas de la misma.

1.1. Pierde peso mientras le das tu mejor leche

Durante el periodo de lactancia materna, que desde estas líneas apoyamos grandemente como la mejor opción con gran diferencia, es un periodo en el que sentirás una gran sensación de hambre. Debes tener en cuenta que si bien necesitarás aumentar la ingesta calórica en unas 500 Kcal (alrededor de 1/4 ó 1/5 más que de forma habitual), corres el riesgo de hacerlo en exceso puesto que la barriga está durante varios meses todavía muy distendida y no se tiene la anterior sensación de estómago lleno, parece un pozo sin fondo donde todo cabe. Este motivo junto al uso de la lactancia artificial (biberón) son las causas básicas de que muchas mujeres se engorden cuando tienen hijos. La forma de evitarlo será pues que des de mamar a tu bebé e ir controlando periódicamente, cada 1 ó 2 semanas, tu peso, que debe de ir disminuyendo pero lentamente, unos 200 g / semana primero, luego menos.

1.1.1. ¿Qué debes comer cuando crías a tu bebé?

Pues debes comer lo mismo que al final del embarazo, cuidando especialmente la calidad de los productos que utilizamos. Procurarás que todo esté especialmente fresco para que la merma de vitaminas sea la menor posible y para que, por supuesto, no corras riesgos higiénicos (no es buen momento para enfermar).

Deberás añadir algo, además de calorías, agua, mucha agua: cualquier forma líquida la aportará, beberás agua fresca, zumos, caldos etc. Procurarás que la preparaciones culinarias no sean secas habitualmente. Debes comer platos de cuchara. Según sea la cantidad de líquidos que ingieras así será más o menos líquida tu leche. No controlarás así la calidad de nuestra leche , pues de eso se encarga el bebé con su demanda, pero si el flujo de ésta, si a tu bebé le cuesta demasiado trabajo mamar o tarda demasiado harás la leche más líquida. Quizás sea al revés, que al bebé se queje por que sale demasiado deprisa la leche, sólo hará falta adaptar la cantidad de líquido a sus necesidades, o a las tuyas, en caso de que se se te vierta demasiado fácilmente la leche de los pechos en la ropa.

2. Ofrécele la mejor leche, puedes amamantar a tu bebé siempre que quieras

En los siguientes apartados vamos a explicar detalladamente como amamantar a tu bebé pues todas las mujeres pueden hacerlo si es que lo desean. Lo más importante es saber que NADIE tiene la leche de poca calidad ni aguada. Veamos pues como hay que hacerlo y como resolver los problemas o dudas que puedan aparecer.

2.1. Recomendaciones de la OMS sobre la lactancia materna

 La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la lactancia materna exclusiva desde el nacimiento hasta los 6 meses de edad y y la lactancia materna no exclusiva (con la complementación de otros alimentos), desde los 6 meses hasta los 2 años de edad del bebé.

2.2. Ventajas de la lactancia materna

  • Das a tu bebé la leche perfecta
  • La leche que le das está es las mejores condiciones higiénicas y de temperatura posibles
  • Es la opción más económica. Además siempre le das lo que quiere y si sobra, no hay que tirarla
  • No necesitas acordarte de coger la leche ni los biberones, ni de comprarla
  • No hay ningún motivo para seguir ningún horario impuesto por un médico, tu bebé no es un paciente
  • Sirve como calmante ante el dolor y consuelo de tu bebé, es su mejor chupete aunque también puedes quitárselo puesto que madre e hijo sois dos personas distintas y tenéis distintas necesidades
  • Puedes prescindir de darle cualquier otro alimento hasta los 6 meses, pasado este tiempo todos los lácteos que debe tomar pueden ser simplemente tu leche materna hasta más allá del año de vida de tu bebé
  • Será su mejor alimento durante el primer año pero puedes continuar si lo deseas puesto que además lo proteges de alergia a los lácteos y también al resto de alimentos.
  • Estadísticamente lo niños alimentados con leche materna son niños más sanos, pues le damos nuestras propias defensas y no tienen que esperar a enfrentarse ellos a los organismos patógenos para generar sus propias defensas
  • Morfológicamente tienen una boca con unos maxilares mucho más fuertes, mejor dentadura
  • Tendrá tu bebé menos gases y sufrirá menos cólicos del lactante
  • Tienes al bebé tan cerca mientras le das el pecho que le transmites todo tu calor y amor maternal, que también alimenta
  • Te hace sentir realmente bien
    Estas son algunas de las ventajas de la lactancia materna, pero hay más:
  • Mejor digestión proteica
  • Mejora absorción del hierro
  • Existe un menor riesgo de sobrealimentación
  • Sufrirá menor carga renal
  • El bebé no necesita aporte extra de agua
  • La leche materna es estéril

2.2.1. Si crees que dándole lactancia materna toda la carga de trabajo será para ti, te equivocas

Tu pareja puede ayudar muchísimo, no le hace falta un biberón para hacerlo. Vuestro bebé tiene muchas más necesidades aparte de la alimentación: cambiarle los pañales, vestirlo, mecerlo y calmarlo ... Seguro que sin necesidad de preguntar por una nueva orden puede hacer un montón de cosas que aliviarán la carga emotiva y de trabajo como nueva madre. Incluso en las agotadoras tomas nocturnas tu pareja puede colaborar trayéndote el bebé a tu regazo, cambiándolo de pañal y devolviéndolo a su cuna, con lo que te limitarás a darle de mamar sentada o tumbada y hasta con los ojos cerrados.

Hay quién propone que el bebé duerma con la madre pero así será el bebé el único que descanse. Al bebé le gustará pero no lo necesita, le quieres y cuidas continuamente, el bebé lo sabe y también sabe que si mamá no duerme dos horas seguidas en toda la noche al día siguiente no podrá hacerle una sonrisa. Además seguramente tienes una pareja que quieres mantener muchos años y que cuando el bebé crezca se independizará mientras te quedas con tu pareja. Recuerda que tu pareja estaba antes que el bebé y que incluso tuviste la oportunidad de elegirla mientras que del bebé eliges su llegada pero no su carácter, su sexo ni su color de ojos. Cuidaos entre todos, es la opción más sana y eficaz.

2.2.2. Si quieres dar de mamar a tu bebé, no compres nada, ya lo tienes todo

La decisión del tipo de lactancia que ofrecerás a tu bebé debes tomarla antes de la llegada del bebé. Si te decides por la lactancia materna entonces no necesitas comprar nada de la artificial (biberón) por si acaso. Nunca te hará falta correr tanto para pasarte al biberón si es que te arrepientes o decides que ya le has dado suficiente.

Las dudas o problemas que pueden aparecer debes resolverlas no eliminarlas. La crianza de tu hijo siempre te planteará dudas y problemas: con cualquier lactancia, con cualquier tipo de educación que le ofrezcas, hasta con la ropa que le compres..., hay muchas dificultades a las que te enfrentarás y las decisiones drásticas tomadas con prisas tienen posibilidades de no ser las mejores. El primer paso a la hora de decidir es siempre recopilar información adecuada y suficiente.

2.3. Para darle el pecho no hace falta nada más que tener un bebé, ganas de darle de mamar y algún que otro conocimiento:

2.3.1. ¿Cuándo empezar a darle de mamar?

Cuando acaba de nacer no tienes leche, sólo unas gotas de calostro, eso es suficiente y magnifico por ahora. Será bastante incómodo si el parto a sido complicado o si ha habido cesárea pero la alegría y la ilusión te ayudarán, junto a tu pareja o una comadrona, a ponerte el bebé al pecho en cuanto hayas tomado aliento.

Si puedes, empezarás a darle de mamar en la misma sala de partos, pero si no te lo permiten, reclamarás que lo hagan antes de las 2 primeras horas de vida del bebé pues es cuando más despierto está (seguramente por la emoción de asistir a su propio nacimiento), pasado este tiempo si no ha tomado nada de pecho caerá en sueño y debilidad y te será más difícil captar su interés. Ofrécele el pecho a menudo (despiértalo si duerme más de tres horas seguidas), en 2 ó 3 días tendrás la subida de la leche que puede ser tan grande e incómoda que te produzca dolor y hasta unas décimas de fiebre (nada preocupante si no es fiebre elevada).

 

2.3.1.1. Durante la subida de la leche

Para evitar una gran carga de leche en el pecho durante la subida de la leche inicial o cuando duerme mucho, ofréceselo muy a menudo, desearás que lo vacíe pronto. A veces tu pecho estará tan cargado que el bebé no podrá agarrarse al pezón, lo que se soluciona sacando una pequeña cantidad de leche para liberar el pezón y la areola de tanta tensión. Ésto se hace inclinándote hacia el lavabo y masajeando el pezón hacia delante, enseguida saldrá un buen chorro, para pararlo tendrás que incorporarte de nuevo.

2.3.2. Lactancia materna. Recuerda el orden de la última toma

Siempre debes procurar dar de mamar empezando por el mismo pecho con el que terminó la última vez. Aunque parezca mentira cuesta mucho acordarse pues esta norma prevalece durante toda la lactancia y eso corresponde a muchos cambios de pecho, puedes usar trucos como cambiarte un anillo de mano cada vez o ponerte algún clip o pinza en el tirante del sujetador.

2.3.3. ¿Preparar el pecho en la lactancia materna? mejor no. Solo necesitas un buen asiento

Para dar de mamar no se deben de lavar los pechos ni hace falta ninguna preparación, los lavados con jabón o alcohol secan en exceso los pezones y pueden ser una causa de aparición de grietas. Solamente buscarás un lugar donde sentarte cómodamente con la espalda bien apoyada, si es posible, tendrás a mano uno o dos cojines para apoyar tu brazo o el bebé pues, al rato, cansa. Tomarás al bebé como si estuvieras meciéndolo y lo acercarás suavemente al pecho, él mismo se agarrará y él mismo se soltará cuando haya terminado con el primer pecho, luego le ofrecerás el segundo para ver si lo quiere. A esto se le llama dar de mamar a demanda, sin horarios de entrada ni salida, él bebé nos indicará con su llanto si quiere mamar y cuando haya terminado se soltará o se dormirá. Si lo necesitas, puedes liberar el pezón de su boca introduciendo un dedo por la comisura del labio. Frecuentemente el bebé se duerme al pecho pero conviene soltarlo cuando eso ocurra, se debe mamar despierto de lo contrario serás su única forma de dormir.

2.3.4. Si quieres una lactancia materna relajada busca la comodidad en la ropa

Puedes dar el pecho por encima o por debajo de la ropa. Si lo haces por arriba, desabrochando la ropa desde el cuello, entonces pondrás a la vista todo el pecho, controlarás en todo momento el bebé pero, si hace frío, quizás padezcas dolor de garganta. Si en cambio le das el pecho levantándote la ropa desde la cintura entonces no muestras tu pecho pero tampoco ves la cara de tu bebé. Un chal o toquilla, o cualquier tipo de toalla o mantita puede servirte para taparte la espalda desnuda o el pecho. Por cierto, cuando le des de mamar, ten siempre a mano una toallita de algodón limpia, para limpiarte o limpiarlo, pues algún día te hará falta si regurgita, abre la boca llena o suelta el pecho cuando está cayendo a toda prisa por que le molesta.

2.4. ¿Tu bebé se queda con hambre?

Esto que acabamos de explicar es la lactancia materna pero tan simple como es genera muchas dudas es la causa más frecuente de abandono de la lactancia materna y adopción de la artificial. Las dudas más frecuentes son las que conciernen a la satisfacción del bebé, la madre contrariamente a lo que dice la sabiduría popular, no suele saber porqué llora su bebé y como realmente cuesta saberlo o si se sabe cuesta encontrarle solución entonces se opta demasiado a menudo por echarle las culpas a la lactancia materna puesto que es lo que se escapa de nuestro control cuantitativo. El supuesto problema es que no sabemos cuánto toma. Lo que más se necesita es buena voluntad para seguir adelante y lo que menos, los consejos para que cambiemos de lactancia. Pero si realmente llegamos a saber cuánto toma tampoco nos será útil puesto que, en cada toma, la cantidad ingerida es distinta pero además es distinta la composición de la leche a lo largo del día leer más

(Este articulo fue tomado con la debida autorizacion escrita de:www.abcdietas.com)





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