El afán de los padres por controlar la cantidad de alimentos que ingieran sus hijos, el hecho de obligarlos a comer cierto tipo de comidas usualmente produce la reacción opuesta. Por ejemplo, el esfuerzo que hacen los padres para controlar la ingesta de sus hijos se asocia con una capacidad disminuida del niño para controlar su propia alimentación. Así mismo los niños guiados a consumir cierto tipo de alimentos usualmente los consumen menos. Disminuir la disponibilidad de comidas de alto contenido calórico puede motivar a los niños a ingerir mayor cantidad de frutas y vegetales. Sin embargo, ningún estudio ha demostrado aún la asociación entre estos comportamientos y la obesidad.
No se ha hecho ningún estudio para determinar el tipo de acercamiento para mejorar la interacción entre padres e hijos.
Hay todavía menos información sobre los patrones de interacción padres/hijos sobre la promoción de actividad. Como la inactividad se asocia con el comienzo y la permanencia de la obesidad, el tiempo empleado viendo televisión representa la principal forma de inactividad entre los niños. Por eso los límites para ver televisión deben ser impuestos desde temprana edad y mantenidos a través del tiempo.
Cuando el niño inicia el colegio el medio ambiente comienza a influir sus patrones de alimentación, la disponibilidad de alimentos, su elección, frecuencia de consumo y también la actividad física. La mayoría de familias actualmente están compuestas por padres trabajadores y los niños como mínimo consumen una de sus comidas en el colegio y son cuidados por personas diferentes a sus progenitores. En los Estados Unidos actualmente los empleos llevan a las familias a gastar el 30% de sus salarios para comprar alimentos por fuera de casa. Cifra mucho mayor que en Colombia, pero infortunadamente la tendencia en las ciudades capitales enfoca en esa dirección si no se toman medidas al respecto.
La obesidad en la niñez y la adolescencia se asocia con muchas consecuencias adversas. Entre las más frecuentes son el desarrollo de una autoestima baja, que resulta de la discriminación de los compañeros y la sociedad. Aunque las consecuencias médicas de la obesidad ocurren menos en los niños y adolescentes obesos que en los adultos, no es así si los comparamos con los niños que presentan pesos saludables. Esta secuencia tiende a ser paralela a la de los adultos. La hiperinsulinemia se relaciona directamente con la severidad de la obesidad y aunque la diabetes mellitus tipo 2 es rara, en la infancia, la prevalencia en niños y adolescentes obesos comienza a aumentar. Las hiperlipidemias que se caracterizan por aumento de LDL y triglicéridos con HDL disminuida es también frecuente. Aunque la hipertensión es rara en niños y adolescentes, el 50% de los niños hipertensos son obesos.
La principal urgencia de los niños obesos es la apnea del sueño, el deslizamiento de la cabeza del fémur, pseudotumor del cerebro y la enfermedad de Blount. Afortunadamente estas consecuencias son raras. Sin embargo, si están presentes, debe instaurarse rápidamente un programa para bajar de peso.
(Este articulo fue tomado con la debida autorizacion escrita de:www.alimentacion-sana.com.ar)


