Los ingredientes más recomendables son:
- Pastas, arroz y pan integral, frutas y verduras crudas y cocidas, carnes magras, aves, pescado, frutos secos, jugos frutales recién extraídos, jugos de verduras frescas, alimento de soja bebible, frutas disecadas, vino tinto y aceite de oliva.
- Componentes de la "dieta mediterránea", aportan todos los nutrientes esenciales para el organismo y son de fácil digestión, entre ellos hay algunos con mayor capacidad energética, muchos son hidratados, otros aportan proteínas de calidad y hay valiosos suministradores de minerales, vitaminas y antioxidantes, acidos grasos Omega 3 y 6. Una dieta de esta calidad puede variarse ligeramente para aumentar la disponibilidad energética, por ejemplo con la fructosa de jugos y frutas frescas.
De modo parecido hacen los deportistas preparándose para el estrés físico y psíquico de la competencia. En la mayoría de las depresiones hay estrés psíquico y físico. Sin duda la optimización del aporte energético deriva en mejor rendimiento orgánico y psíquico con relativo bienestar para el paciente.
Los efectos físicos y psíquicos de la alimentación están probados a corto y largo plazo. Suelen tenerse en cuenta en la infancia, en la adolescencia, en la práctica de los deportes, en la obesidad, en algunos cánceres pero raramente en las depresiones.
Este no es un enfoque alternativo de tratamiento es complementario como también lo es el ejercicio físico aeróbico.
Recursos contra la depresion
En el último número de The Lancet, la doctora Katy Smith y sus colegas de la Universidad de Oxford han publicado un estudio en el que se demuestra una relación clara entre niveles bajos de serotonina cerebral y síntomas de depresión. Según estos científicos, una mala alimentación que no mantenga alto el nivel de esta sustancia cerebral puede provocar o intensificar una depresión.
Para llegar a esta conclusión, el equipo de Smith manipuló el nivel de serotonina cerebral de 15 mujeres durante los dos días que duró su experimento. Todas ellas habían sufrido depresiones graves en el pasado, aunque ya estaban plenamente recuperadas.
El primer día, las mujeres tomaron una bebida que no contenía triptófano, un componente básico de muchas proteínas que estimula la fabricación de serotonina. El segundo día, por el contrario, estas mujeres tomaron una bebida mucho más nutritiva que sí contenía triptófano.
El experimento demostró una clara correlación entre el estado anímico de estas mujeres, y la bebida que habían consumido. El día que tomaron la bebida sin triptófano, en general todas ellas volvieron a sufrir los terribles síntomas de la depresión. Una de estas mujeres, por ejemplo, cayó en un estado de desesperación absoluta. Lloraba sin parar por miedo a la soledad, a pesar de que ya llevaba un año recuperada.
Sin embargo, el día que tomaron la bebida nutritiva que sí contenía triptófano, por lo general todas estas mujeres se sintieron tranquilas y mantuvieron un estado anímico normal.
Por lo tanto, Smith y sus colegas han concluido que una dieta pobre que mantenga bajo el nivel de serotonina puede ser uno de los factores que provoque o al menos pueda intensificar una depresión psíquica: «Incluso pequeñas variaciones en la actividad de la serotonina pueden agravar la condición de aquellas personas que sean vulnerables a las depresiones.»
Los investigadores destacan que enfermedades relacionadas con la alimentación, como la bulimia, pueden intensificar estados depresivos al provocar bajadas del nivel de serotonina cerebral. En este sentido, la falta de apetito puede ser un problema muy grave si no se logra solucionar con tratamientos que mantengan estable el nivel de esta sustancia


