Asimismo, cabe destacar que los programas nutricionales basados en líquidos y productos de fácil digestión pueden adaptarse a estrategias específicas que dependen de las necesidades del paciente, como
Alimentación enteral. Consiste en la introducción de comida a través de una sonda y se destina a personas que no pueden ingerir la cantidad de comida que requieren, como quienes sufren accidentes automovilísticos, quemaduras o se recuperan de cirugías muy agresivas
Alimentación parenteral o endovenosa. Suministra nutrientes directamente al sistema circulatorio, por lo que es adecuada para pacientes hospitalizados cuyo tracto digestivo prácticamente no funciona. Muy útil en caso de tumoraciones de intestino delgado o grueso, de vías urinarias, genitales y vientre, así como durante el tratamiento de cáncer en pelvis y abdomen con radiaciones. También se recurre a ella en casos muy severos de enfermedad de Crohn, padecimiento en que las mismas defensas del organismo afectan alguna parte del tracto gastrointestinal
Alimentación mixta. Es aquella en que el paciente se alimenta por cuenta propia o por sonda, pero requiere de aporte extra a través de las venas.
Elaboración y ejemplo
En la dieta blanda los alimentos deben prepararse a la plancha, hervidos, al horno o vapor, empleando mínima o nula cantidad de grasa o aceite. Las especias y condimentos se deben utilizar con mucha discreción, según la tolerancia del paciente, y se excluirán chiles, pimienta, jitomate, pimiento morrón y especias. Aunque los líquidos son parte básica, se deben evitar café, chocolate, té negro y bebidas gaseosas.
El contenido de fibra dietética en este tipo de programas varía, pues aunque se ha comprobado que los productos integrales y cascarilla de frutas no generan sobreesfuerzo ni tienen efecto irritante sobre la mucosa del aparato gastrointestinal, hay personas que pueden presentar problemas de gases intestinales y vientre inflamado (condición conocida como distensión abdominal), por lo que llega a ser necesario modificar el esquema nutricional para evitar molestias.
Los tratamientos más comunes, es decir, aquellos dirigidos a pacientes con inflamación gastrointestinal y en convalecencia de cirugía, inician con un plan alimenticio basado en líquidos y, a la par de la recuperación, se agregan platillos de textura más sólida hasta que se logra una reintegración a la dieta habitual. La excepción se presenta en padecimientos crónicos (permanentes), ya que es posible que en ellos la recurrencia a una dieta blanda o líquida sea de por vida.
Para ofrecer una idea más clara, presentamos cuatro ejemplos de los esquemas básicos de dietas blandas. Ninguno de ellos sustituye los prescritos por un médico especializado, ya que son meramente referenciales.
Plan en base a líquidos claros
- Desayuno
1 taza de jugo de manzana diluido al 50%
1 taza de té de hierbabuena con azúcar
1 taza de gelatina.
Almuerzo (media mañana)
1 taza de té de manzanilla con azúcar. - Comida
1 taza de consomé de pollo sin grasa.
1 taza de agua de jamaica.
1 taza de gelatina de limón.
Té de hierbabuena al gusto. - Merienda (media tarde)
Agua de limón al gusto. - Cena
1 taza de consomé de pollo sin grasa.
1 taza de agua de jamaica.
1 taza de gelatina de piña.
Té de azahar al gusto.
Plan en base a líquidos generales
- Desayuno
1 taza de jugo de manzana
1/2 taza de avena cocida
1 taza de leche descremada
2 cucharadas de miel. - Almuerzo (media mañana)
1/2 taza de flan.
1 taza de té de hierbabuena. - Comida
1 taza de consomé de pollo con zanahorias cocidas licuadas.
1/2 taza de jugo de verduras.
1 taza de gelatina de leche.
1/2 taza de yogurt.
1 taza de agua de sabor. - Merienda (media tarde)
1 taza de jugo de uva.
1/2 taza de helado de vainilla. - Cena
1 taza de consomé de pollo con calabazas cocidas licuadas.
1/2 taza de jugo de manzana.
1 taza de leche licuada con un huevo (polla).
1 taza de té con una cucharadita de azúcar y otra de crema. - Antes de dormir
- 1 taza de leche batida con chocolate (malteada).
Plan con consistencia de puré
- Desayuno
1 taza de néctar de durazno.
1/2 taza de avena con azúcar cocida en agua.
1 huevo tibio.
Té al gusto. - Almuerzo (media mañana)
1 taza de leche con chocolate. - Comida
1 taza de consomé de pollo con calabazas cocidas licuadas.
120 gramos de pollo cocido, zanahoria y margarina licuados.
100 gramos de papa en puré.
1 taza de gelatina con leche.
1 taza de agua de jamaica con una cucharadita de azúcar. - Merienda (media tarde)
1/2 taza de helado. - Cena
1 taza de frijoles cocidos y licuados.
1 taza de arroz con leche y miel, en puré.
Leche al gusto.
Plan con consistencia suave
- Desayuno
1 plátano.
2 quesadillas asadas con tortilla de trigo.
1 pieza de pan integral.
1 cucharada de mermelada.
1 taza de leche descremada.
Té al gusto. - Comida
1 taza de sopa de pasta con espinacas.
90 gramos de filete de pescado sin espinas a la plancha.
1 taza de arroz cocido con zanahoria.
1/2 taza de ejotes cocidos.
1/2 pieza de pan de caja.
1 manzana pelada, cocida al horno y acompañada de yogurt.
1/2 taza de agua de limón.
Té al gusto. - Cena
1 rebanada de queso (30 a 50 gramos) en salsa de jitomate.
1/2 taza de frijoles refritos.
1 durazno en almíbar.
1 taza de leche descremada.
Té al gusto.
Estos cuatro programas pueden sufrir modificaciones, ya que sus ingredientes y cantidades pueden variar de acuerdo a las necesidades de cada paciente. Solamente subrayamos que su prescripción siempre debe correr a cargo de un especialista, a fin de equilibrar adecuadamente los requerimientos de vitaminas, minerales, proteínas y carbohidratos


