Hacia los orígenes de la felicidad

 
Hacia los orígenes de la felicidad

La felicidad se manifiesta en una zona específica del cerebro, según los investigadores. los científicos debaten si es bueno que se la estimule en personas sanas.

(La Nación) Para Juan Pablo Piñeiro (27 años), ser feliz es compartir los buenos momentos: "Me siento muy bien cuando los vivo con gente que quiero", afirma. Analía Pazos (30) asegura: "La felicidad es la conjunción de muchas cosas. Es lo que siempre pido en un brindis: salud, dinero y amor".

Iñaki Erreguerena (30) opina que "es la suma de pequeños momentos de grandes alegrías" y ver felices a los que quiere. Diego Marcos Ithurburu Isola (32) estima que "la felicidad es poder pasar más tiempo con la familia, gozar de buena salud y aprender a disfrutar de las pequeñas y cotidianas cosas de la vida, como la conversación, el descanso, la amistad, el trabajo".

Delia Oneto (68) llegó a la conclusión de que "es un estado de la mente que va más allá de tener dinero, hijos, casa o marido". Por su parte, Ricardo Ponce (55) contesta sin vueltas: "Lo que me hace feliz es el dinero y comprar cosas".

Todos ellos ofrecen una respuesta sugestiva —aunque incompleta— a una pregunta que en los últimos tiempos desvela a psicólogos, psiquiatras y neurocientíficos: ¿qué es lo que nos hace ver la vida color de rosa? Y, en el caso de que lo descubramos, ¿es posible estimularlo a voluntad?

Para hallar las raíces de ese estado de ánimo que nos hace cantar, tratan de encontrar patrones en las respuestas de las personas comunes y corrientes, comparan a pares de mellizos, analizan registros de imágenes mentales, estudian a monjes budistas, y no desdeñan ningún indicio que pueda iluminar los mecanismos mentales que hacen brillar nuestra existencia.

Las conclusiones comienzan a redondear un cuerpo de conocimiento en cierto modo sorprendente. Por ejemplo, hoy se sabe por imágenes de resonancia magnética que el ánimo positivo y entusiasta se asocia con una mayor actividad de la corteza prefrontal izquierda. También se postula que venimos "programados" para ser felices; es decir, que tendríamos un nivel emocional predeterminado para nuestro humor diario, más allá de las circunstancias de la vida.

Según algunos autores, las cuatro condiciones determinantes para ser feliz son la autonomía, la competencia (sentir que se es efectivo en las actividades que se emprenden), los vínculos con otras personas y la autoestima. Luego vienen la determinación (tener metas propias) y ser físicamente atractivo, y sólo en último lugar aparece la popularidad y el dinero.

Sin embargo, otros disienten: diversos estudios muestran que quienes tienen discapacidades severas son menos felices que los que no las padecen, que los casados son —en general— más felices que los solteros, que ese aumento de felicidad se prolonga a lo largo de décadas, y que quienes se separan o enviudan experimentan un descenso de su bienestar. Por otro lado, lo que explicaría que a medida que los ingresos aumentan los niveles de felicidad se mantienen inalterables es que al mismo tiempo que se elevan nuestras posesiones también se multiplican nuestras aspiraciones materiales.

"En un individuo típico —escribe el investigador norteamericano Richard Easterlin— la función felicidad depende de la razón entre las aspiraciones y los logros en cada dominio de la vida."

Pero además, poco a poco, los neurocientíficos están empezando a atisbar la compleja maquinaria cerebral responsable de lo que leer más

(Este articulo fue tomado con la debida autorizacion escrita de:http://axxon.com.ar)





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