En la Isla se presta gran atención a los adultos mayores y toma fuerza la convicción de que el ser humano puede alargar la existencia a 120 años.
Llama entonces la atención la escasez de trabajos en el mundo que se ocupen de la terapia psicoanalítica del 20% de la población general, en los que figuran los adultos mayores.
La recomendación, en 1904, de Freud, sobre analizabilidad, en las personas cercanas a los cincuenta años, ha sido aceptada favorablemente ya que los ancianos acumulan demasiadas capas de material a remover, ha tenido una gran influencia en los analistas, aunque bien dicen otros científicos que es más importante la edad de la neurosis que la cronológica del paciente, varios autores han publicado acerca del tratamiento exitoso de pacientes con neurosis obsesiva de más de 50 años. Hanna Segal describe el caso de un paciente de setenta y cuatro años que tuvo excelentes resultados, mientras otros consignan los beneficios que el psicoanálisis puede brindar a personas de edad avanzada. Pese a ello, distintas circunstancias originaron que durante mucho tiempo se olvidaran del adulto mayor, en algunas sociedades sino también para el psicoanálisis como terapia. Un prejuicio bastante común, posiblemente basado en parte en lo dicho por Freud y en parte en las dificultades que la tarea crea, reside en la creencia de que los adultos mayores no son analizables y que sólo pueden recibir terapia de apoyo, sin otro estudio más profundo. Sin embargo, la experiencia señala que los pacientes de más de sesenta años, sin graves deterioros cerebrales, son factibles para el psicoanálisis convencional, con grandes beneficios. Es de destacar el resultado positivo del reanálisis de pacientes añosos que ya hubieran tenido una experiencia analítica con anterioridad. Resulta también adecuada la indicación de psicoterapia de grupo en los ancianos, con la excepción de pacientes con demencia y cuadros de depresión psicótica en períodos agudos.
POR JOAQUIN ORAMAS


