diabetes, o colesterol alto, problemas hormonales o cardíacos en pacientes que ni sabían que los padecían o en otros que, habiendo tenido registros previos, se hacían los desentendidos) y exámenes clínicos. Puedo decir que, muchas veces la disfunción eréctil, es un predictor, un marcador de otra patología de base (que muchos casos puede ser también una depresión). En algunos cuadros psicológicos se pueden hacer tests. Estos cuidados no son por el uso del Viagra sino porque es hacer mala medicina prescribir sólo por el síntoma y descuidar los desajustes que muchos pacientes con impotencia padecen.

Es importante corregir los factores de riesgo para mejorar la calidad de vida tanto como para que el sildenafil sea más efectivo, como lo demostramos en un trabajo presentado en el congreso de Psiquiatría de Chicago 2000: en aquellos pacientes que no tenían ningún factor de riesgo cardiovascular (hipertensión arterial, diabetes, sedentarismo, obesidad, tabaquismo, alcoholismo y abuso de sustancias, lípidos altos en la sangre) la respuesta era casi del 100%, en aquellos que tenían 1 factor de riesgo la respuesta al sildenafil descendía al 85.7% y en los que tenían 2 ó más bajaba al 78.9%, lo que aconseja la reducción de los mismos por ambos motivos: mejora de la calidad de vida y de la respuesta erectiva con el sildenafil. No me canso de repetir que muchos pacientes que se acercaron al consultorio procurando el uso del Viagra pudieron, posteriormente, hacerse cargo del descuido en que habían caído: son aquellos grandes fumadores o bebedores, con vida sedentaria y estrés, con diabetes y colesterol fuera de control, con síntomas circulatorios que, aunque parezca extraño, jamás hubieran consultado por esas situaciones pero sí por la impotencia: luego en las consultas sexológicas pudieron rever la situación.

Cuando se consulta a un médico –y puede ser en un Hospital o en un Centro de salud, o en una Obra Social- creo que se está actuando correctamente: cuidar a los pacientes es también cuidarse, como no lo es cuando se vende un remedio (incluso psicofármacos) sin la prescripción médica.

El Viagra (citrato de sildenafil) es un medicamento para una condición médica como la disfunción sexual eréctil -que también pueden padecer jóvenes-, que cambió la historia de la Farmacología, la Sexología y la Medicina, marcando un camino (que ahora continuarán nuevos fármacos como el tadalafilo o el vardenafil) del cual no se volverá: el hecho de conocer el mecanismo íntimo de la erección y la acción específica del fármaco en el lugar específico, augura a los varones que no descuiden otros factores indispensables del erotismo -que no pasa sólo por las pastillas ni por sus partes genitales o por el falo erecto- una larga y satisfactoria vida sexual.

* DR. ADRIÁN SAPETTI, médico psiquiatra, psicoterapeuta, sexólogo clínico, Presidente de la Sociedad Argentina de Sexualidad Humana, autor del libro “El sexo y el varón de hoy”; director del Centro Médico Sexológico, Bs. As., Argentina.
(Este articulo fue tomado con la debida autorizacion escrita de:www.sexovida.com)





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