Es así que cuando una pareja realiza el acto sexual y a la vez siente amor, hace que el placer se extienda a otro nivel. El placer, no sería un fin en si mismo; sino la culminación, el premio de una relación en donde interviene algo mucho más profundo que una necesidad biológica; algo más profundo, que la búsqueda del placer hedonista; algo tan profundo, como sólo puede ser: el deseo de amar. Es una satisfacción a través de todo el ser, porque uno forma parte de la totalidad. La satisfacción que esta totalidad proporciona abarca no sólo los genitales, sino también la cabeza y lo que es más importante: el corazón.
¿Y por qué es tan importante el amor en el acto sexual? Porque cuando dos personas se aman, físicamente siguen siendo dos, pero en lo que se refiere al ser interior se han vuelto uno. Es ahí donde surge una comunión no sólo física, sino también espiritual. La unión sexual ingresa a un nivel casi religioso. Para Alexander Lowen, la satisfacción sexual de éste orden, trasciende el orgasmo. En Oriente, existe la filosofía del Tantra, cuyo objetivo principal es desarrollar nuestra potencialidad sexual, para que alcancemos la evolución espiritual, a través de la alquimia del éxtasis. Es considerar el sexo como la unión trascendental; porque la sexualidad es la experiencia compartida más importante que una pareja pueda tener. Se dice que cuando la práctica sexual es desarrollada con amor, surge el kundalini, también considerado el poder de la vida. Cuando se inmiscuye el amor en las relaciones sexuales, las emociones se vuelven más profundas, porque surge un puente entre las dos personas. No hay obligaciones, sino un compartir y de alguna manera, el amor hace que nuestra relación sexual se vuelven más madura, equilibrada y sobre todo plena, porque la existencia se convierte en quien amas.
(Este articulo fue tomado con la debida autorizacion escrita de:www.enbuenasmanos.com)


