Todos podemos seducir

 
Todos podemos seducir

La seducción es un arte que todos podemos aprender. Ese aprendizaje consiste en reconocer las capacidades y limitaciones para seducir, y ponerlas en acción en el momento y lugar adecuados y con la persona indicada.

Para un elevado porcentaje de personas, la seducción está ligada específicamente al erotismo. En ese marco, consiste en un conjunto de estrategias que tienen como objetivo conquistar a la persona deseada. Esa conquista a su vez puede perseguir fines más puntuales, como una relación amorosa estable, una aventura, una relación informal o servir para (re)confirmar la propia capacidad de conquista y sostener la autoestima.

Sin embargo, podemos pensar a la seducción como un proceso que se encuentra presente en todas las relaciones humanas: amorosas, de amistad, familiares, laborales, circunstanciales, etc. La seducción opera en el momento en que rendimos un examen y queremos mostrarnos seguros y preparados; cuando tenemos una entrevista para acceder a un puesto de trabajo haciendo evidente nuestra capacitación para el mismo; cuando le pedimos a un amigo que nos escuche ya que necesitamos de su ayuda y comprensión; cuando hablamos en público o en una reunión e intentamos captar la atención de los demás; y si nos ponemos a pensar en nuestra vida cotidiana, quizás cada uno de los contactos que establecemos con las demás personas, ya sea que mantengamos con ellas una relación de 30 años de historia o de 2 minutos de conocimiento, la seducción se pone en juego.

La seducción es, entonces, un proceso en el cual están involucradas al menos dos personas que interactúan entre sí con el objetivo de conseguir la aceptación del otro, ya sea como fin en sí mismo o como puente para alcanzar otros fines. En ese proceso se utilizan de manera planeada y/o involuntaria determinados recursos verbales y no verbales.  

La seducción es un arte

Existe en general una resistencia a pensar la seducción como un acto planificado y el supuesto de que cuanto más espontánea es una persona al intentar seducir a otra, mejor. De hecho una crítica que en algunas ocasiones han recibido mis cursos de seducción es que apuntan a que las personas aprenden técnicas y habilidades para seducir, con lo cual la seducción se tornaría algo demasiado pensado, frío y calculado. A mi entender, se trata de una interpretación errónea del fenómeno al que nos estamos refiriendo.

Para empezar, hasta la persona que más se jacte de su espontaneidad en algún momento lleva a cabo un acto de manera deliberada, planeada y conciente. Es imposible que no sea así. Detenerse a pensar si voy a hacer ese llamado ahora o será mejor la semana que viene. Elegir la ropa o el perfume que me voy a poner para la primera cita, de acuerdo a la impresión que quiero causar. Provocar celos en el otro cuando lo notamos indiferente. Hacer un regalo pensado de acuerdo a sus preferencias. Todo eso está orientado a lograr un efecto en el ser deseado. ¿No es planificar entonces?

Tampoco soy partidario de planificar y controlar absolutamente todo. Pero si siempre actuamos de la misma manera, pasando por alto las diferencias que existen entre una mujer y otra, entre un hombre y otro, estoy repitiendo fórmulas y actuando exclusivamente desde mi punto de vista, sin considerar las particularidades de quien tengo enfrente. En la medida en que no me adapto leer más

(Este articulo fue tomado con la debida autorizacion escrita de:www.aprendosexo.com)





Infoplena la fuente más completa de la información! Ayuda a Infoplena a salir adelante y promociona tu propia página web. Tienes interesantes artículos de información? Conviértete, entonces en un socio, descubre las ventajas!