Vaginismo
La definición de vaginismo nos dice que es la imposibilidad de realizar el acto sexual por la contracción involuntaria de los músculos del tercio inferior de la vagina. Algunas mujeres que padecen vaginismo pueden gozar de los juegos sexuales, e incluso alcanzar el orgasmo, por vía de la estimulación del clítoris, siempre que no se produzca el coito ni la introducción del pene en la vagina. Generalmente la contracción involuntaria y condicionada (espasmo) de los músculos de la parte inferior de la vagina, son generados por un deseo inconsciente de la mujer de evitar la penetración.
El dolor del vaginismo puede impedir que se logre la penetración, resultando casi siempre la ausencia de consumación del "acto sexual".
El vaginismo se considera que es producto de una respuesta aprendida, con frecuencia debida a dispareunia (dolor al intentar el coito). Incluso tras eliminar la causa de la dispareunia, el recuerdo del dolor puede mantener el vaginismo.
Otras posibles causas son las asociadas al miedo de que se produzca un embarazo, temor a ser controlada por un hombre, temor a perder el control, miedo a sufrir dolor durante la penetración. Si la mujer tiene estos temores, el vaginismo es generalmente primario (permanente).
Incluso el miedo hace que al contacto del médico la persona evidencia una reacción de evitación por su parte. La observación de un espasmo vaginal involuntario durante la exploración pélvica confirma el diagnóstico. La historia de la persona y su desarrollo psico sexual y la exploración física pueden definir las causas del vaginismo, sean físicas o psicológicas. En ocasiones se requiere del uso de anestesia local para evitar el espasmo y lograr la exploración.
Las técnicas de relajación muscular brindan una buena opción para tratar el vaginismo. La persona que lo padece tendrá que usar dilatadores de goma o plástico de tamaño consecutivo, comenzando por el más pequeño, que se mantienen durante 10 min dentro de la vagina y así consecutivamente. En su lugar pueden utilizarse dilatadores rectales para jóvenes, que son más cortos y producen menos molestias. Es muy recomendable que la paciente se coloque los dilatadores en la vagina por si misma.
Se deben realizar ejercicios de contracción muscular de la zona de la vagina (ejercicios de Kegel) mientras el dilatador esté colocado, lo cual ayuda a tener control de la musculatura vaginal. Estos ejercicios consisten en contraer los músculos para vaginales tanto tiempo como sea posible y después los relaja mientras se concentra en la sensación que esto produce.
La dilatación gradual debe realizarse al menos 3 veces a la semana, en el hogar o supervisada por el médico. La paciente debe realizar un procedimiento similar con sus dedos 2 veces al día.
En el momento que la persona puede insertar dilatadores mayores sin molestias, se intentará la relación coital. Lo cual se acompaña de la asesoría a la pareja. La exploración sexológica antes de comenzar la dilatación gradual suele ser útil; en presencia de la pareja, el médico identifica las partes anatómicas mientras la paciente se auto examina utilizando un espejo.
Esta técnica suele eliminar la ansiedad en ambos compañeros y facilita la comunicación acerca de temas sexuales.
La incidencia de este problema fue estimado con certeza por Masters y Johnson (1987) entre un 2 y 3%.
El vaginismo también puede apareces después de un problema orgánico que ha provocado dolores durante el coito, cuando estos remiten el reflejo aprendido se mantiene.
La reacción de la pareja es importante ante este problema, hay quien no le da importancia, unos mantienen y fomentan el problema demostrando miedo a hacerlas daño y otros consideran que es la forma que tiene la pareja de estropear el acto sexual, lo que deteriora la relación.
Los sexólogos Masters y Johnson tratan el vaginismo ofreciendo a la pareja una indicación de la índole del reflejo espasmódico involuntario y mostrando el funcionamiento del reflejo en el curso de una exploración pélvica meticulosa en presencia del compañero, a la vez que se pide a la mujer que observe la exploración a través de un espejo. Después de este primer paso, el clínico enseña a la paciente varias técnicas para relajar los músculos que rodean la vagina. leer más
(Este articulo fue tomado con la debida autorizacion escrita de:www.consultasexual.com.mx)


