Posteriormente se le enseña a colocarse el dilatador utilizando lubricante vaginal, y se le indica que practique en su casa varias veces durante cada día, manteniendo los dilatadores fijos entre diez minutos y un cuarto de hora en cada sesión. Al cabo de cinco o seis días, la mayoría de las mujeres puede emplear el dilatador mayor, de un grosor semejante al de un pene en erección. Al llegar la mujer a esta etapa, y si la pareja no tiene problemas con su convivencia, el paso a la relación coital es bastante fácil. Cuando se da este último paso, es muy importante que la mujer misma sea quien introduzca el pene en su vagina, con objeto de que se sienta dueña de la situación.
Otra sexóloga, Helen Kaplan, considera que el tratamiento del vaginismo es con base en la modificación de la causa inmediata de este trastorno, es decir, la respuesta condicionada que lo genera. Las causas más profundas se tratan sólo en el caso de que representen un obstáculo para la desensibilización corporal.
Para desensibilizar el introito vaginal espástico, el método más común es el descrito anteriormente. Kaplan opina que cuando la aprehensión y el temor de la paciente y su consiguiente evitación fóbica de la inserción representan obstáculos importantes para la aplicación de esta técnica terapéutica, el primer objetivo debe ser eliminar dicha fobia, ya que una vez conseguido esto, el procedimiento de extinción se realiza en cuestión de días.
Las fobias específicas suelen ceder ante un amplio espectro de técnicas terapéuticas. El psicoanálisis, la terapia de la conducta y la hipnosis, así como la farmacoterapia, son algunos de los métodos que parecen haber logrado éxitos en este campo. Los terapeutas de la conducta han informado de resultados excelentes en el tratamiento de fobias mediante la "desensibilización sistemática". La sensibilización es otra excelente herramienta que puede utilizarse para desterrar las fobias.
Kaplan menciona que el método empleado por Masters y Johnson explota los importantes parámetros transaccionales de la situación conyugal y menciona las ventajas de utilizarlo: en primer lugar, el mostrar de una manera espectacular y visible a la pareja la naturaleza de la vagina cerrada es muy útil como herramienta para desterrar el misterio que rodea, en tantos casos, a este estado patológico. Por ello, opina que el examen conjunto puede constituir el primer paso para crear ese ambiente tranquilizador y relajado que es un rasgo esencial de cualquier tratamiento basado en el uso de técnicas de desensibilización. Así mismo, le parece positivo que Masters y Johnson impliquen a la pareja en todas las fases del tratamiento, aunque apunta que otros terapeutas opinan que incluir a la pareja en las fases iniciales del tratamiento puede movilizar defensas y angustia en la paciente, por lo que ellos posponen la participación de éste hasta que se ha reducido en buena medida la ansiedad fóbica de la paciente.
El objetivo principal del tratamiento es aliviar la ansiedad de la paciente y para ello utilizan el formato que más conviene a cada paciente en particular. Así, menciona que en la práctica ha comprobado que muchas mujeres muestran reacciones emocionales adversas ante la idea de insertar instrumentos mecánicos en su vagina, de ahí que prefieran recomendar utilizar el dedo de la paciente o de su pareja, aunque en ocasiones se ha sugerido el uso de un tampón cuando la paciente está familiarizada con ellos.
Kaplan opina que en la mayor parte de los casos, basta el apoyo, la tranquilización, una rápida interpretación de los componentes inconscientes de los temores de la paciente y, sobre todo, enfrentarla con el hecho de que si no puede insertar nada en su vagina no se va a poder curar, para reducir la intensidad de sus temores lo suficiente como para poder iniciar los ejercicios de dilatación vaginal.
Sexólogo Clínico y Especialista en Hipnosis: José Jaime Martínez Salgado
(Este articulo fue tomado con la debida autorizacion escrita de:www.consultasexual.com.mx)


