Una aproximación a la terapia
En nuestra Escuela enseñamos a estimular la glándula Timo (directora de la orquesta inmunológica) y también se trabaja hacer frente al miedo (sobre todo al miedo de la muerte y al de la medicación) en lugar de ignorarlo. Lo mismo prepararse para que no aparezca el sentimiento de culpa si no se hace bien la terapia o se fracasa, ya que el riesgo --como en cualquier terapia-- existe cuando los pacientes se convencen de que si piensan y actúan de la manera correcta obtendrán el éxito y luego, si no lo logran, el derrumbe es mayor. Igualmente corregir un sentimiento muy parecido que es cuando, como comentamos, el paciente se censura por no haber podido controlar sus HMN (hábitos mentales negativos) y, supuestamente, haber agravado la enfermedad.
El mismo criterio usamos con otras patologías, como el cáncer.
Hay miles de personas que conllevan el desafío de esta enfermedad y mantienen una vida muy cercana a la que normalmente tenían en estado de salud. Por otra parte, es necesario imponerse esta conducta de vida. El objetivo de todo médico, y del propio paciente, debiera ser inducir a verse no como un individuo enfermo sino como alguien que está en vías de curación.
Según Norman Cousins: “el sida es otro ejemplo del hecho de que nuestra manera de pensar en una enfermedad tiene efectos definidos sobre su desenlace”. Si el enfermo cree que su dolencia es grave y se complicará cada vez más, es altamente probable que genere respuestas fisiológicas tan desfavorables que lo lleven a la muerte a causa de esa enfermedad. Lo contrario también es cierto: si cree que --aún contra diagnóstico-- logrará someter a su mal, es altamente probable que lo logre.
Hasta se podría asegurar que los “portadores” del virus que “trabajan” las emociones, sentimientos, pensamientos, lenguaje y actitudes positivas, cuyo epicentro es para nosotros la risa y la práctica de nuestra “Secuencia de la Salud” -–en especial la estimulación del Timo--, no pasan a “enfermos”. De allí el aforismo de Cousins: la creencia crea la biología. Tal vez uno de los más profundos en la historia de la medicina.


