Genes en la Obesidad

 
Genes en la Obesidad

Hasta el momento no se dispone de modelos genéticos apropiados para explicar la naturaleza mutifactorial de la obesidad en humanos, sin embargo, los modelos de genes mesdelianos disponibles en el ratón proporcionan buenas luces para su compresión, teniendo en cuenta la correspondencia de los genes humanos y murinos.

La biología evolutiva puede proporcionar una explicación más profunda del fenotipo de la obesidad frente a las múltiples y diversas opciones e hipótesis consideradas hasta ahora. Así, en 1962, James V. Neel, el famoso genetista de la Universidad de Michigan propuso que la selección natural presionó a nuestros ancestros distantes a adquirir "genes de economía" que permitieran almacenar grasa en la época de "vacas gorda" con el fin de mantener la especie en el período de las "vacas flacas". Frente al exceso relativo de nutrientes de la actualidad, según el doctor Neel, esta adaptación ha llegado a ser un riesgo. Durante largo tiempo se ha evidenciado que la tendencia a ganar peso "es de familia" y los diversos estudios disponibles muestran que los factores genéticos por si solos controlan el índice de masa corporal hasta en un 80%; sobre esta base genética, la cual parece ser definitivamente de carácter multilfactorial, inciden los variados factores ambientales que favorecen la expresión del fenotipo correspondiente.

Para entender en qué forma la alteración de genes específicos puede contribuir a la obesidad, es necesario considerar las fuerzas que obviamente actúan en la regulación de la composición corporal.

Para entender en qué forma la alteración de genes específicos puede contribuir a la obesidad, es necesario considerar las fuerzas que obviamente actúan en la regulación de la composición corporal. Cuando el peso es estable y no se gana ni se pierde grasa, la ingesta energética debe ser igual al gasto energético. La desviación progresiva, por arriba o por abajo, de este contenido de grasa da como resultado un cambio contra-regulatorio consecuente en el balance energético que actúa restaurando la posición corporal original.

El adipocito, la célula fundamental del tejido graso, hasta muy recientemente ha sido considerado como una forma pasiva de almacenamiento. En la actualidad sabemos que es un tipo de tejido endocrino sujeto a múltiples señales que lo diferencias, lo mantienen diferenciado, expresando sus funciones y que secreta señales que lo relacionan con otras células y como todas las células del organismo humano está sujeto a un recambio bajo las señales que dictan la división celular y su muerte celular programada (adoptosis).

El aporte de la biología molecular en cualquiera de los procesos celulares demuestra que todos y cada uno de ellos está regido por expresiones y acciones genéticas, ya sea de tipo monogénico (mendeliano) o poligénico-multifactorial y que los procesos de transducción de señales son asombrosamente comunes, no sólo entre las células de un organismo, sino entre los diversos organismos de la escala evolutiva y filogenética.

Por lo tanto, un "gen de obesidad" puede ser cualquier gen que codifique una proteína comprometida en las funciones diferenciales del adipocito o de sus sistemas de regulación homeostática, aunque comúnmente se hace diferencia al establecimiento de ratas metabólicas o aspectos de la saciedad. Así la inactivación parcial o completa de un gen que codifique un factor de saciedad relacionado con el tejido adiposo, o el receptor de este factor, impediría o eliminaría la capacidad del sistema nervioso central para responder al incremento de la masa grasa, con una disminución en la ingesta energética.

La naturaleza poligénica de la mayoría de los casos de la obesidad humana y el impacto de las variables ambientales sobre la composición corporal impiden la identificación directa de los genes de la obesidad en los humanos. Ante esta dificultad, la disponibilidad del modelo de la obesidad en roedores y el conocimiento de la correspondencia entre los mapas genómicos del ratón y el hombre han permitido un progreso rápido y creciente en esta área. En esta forma, actualmente los candidatos más fuertes a genes de la obesidad en los leer más

(Este articulo fue tomado con la debida autorizacion escrita de:www.alimentacion-sana.com.ar/)





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