un oftalmólogo en el curso de una revisión rutinaria. Durante el examen del ojo, el especialista suele determinar la presión del ojo. Esto es sólo una parte del examen del glaucoma. Usando un instrumento llamado oftalmoscopio, el oftalmólogo puede examinar el fondo del ojo para ver si el nervio óptico está sano y no está ocurriendo ningún daño. A veces, pacientes muy observadores refieren la sensación de pérdida de parte del campo visual, de las áreas laterales o la presencia de manchas negras que no se movilizan al realizar movimientos de la cabeza. En estos casos si se realiza el examen del campo visual se pondrá de manifiesto este hallazgo. Actualmente disponemos de pruebas diagnosticas más sofisticadas para poner de manifiesto un glaucoma en sus estadios iniciales, se trata de los exámenes electrofisiológicos y del estudio de la circulación ocular y retroocular mediante ecografía doppler.

Historia de glaucoma en la familia, o problemas generales de salud como diabetes, endurecimiento de las arterias en la arterioesclerosis, anemia o tendencia a presión sanguínea baja, son ejemplos de factores de riesgo. La raza negra es también un factor elevado de riesgo para glaucoma. El oftalmólogo debe sopesar todos estos factores antes de decidir qué paciente necesita tratamiento para glaucoma, o qué paciente debe controlarse cuidadosamente por sospecha de glaucoma ya que el riesgo de desarrollar glaucoma es mayor de lo normal.

Tratamiento

El glaucoma se controla habitualmente con gotas que se administran en el ojo de 1 a 3 veces al día o con pastillas que se dan en determinadas combinaciones. Estas medicaciones actúan reduciendo la presión del ojo tanto ayudando a salir el flujo de dentro del ojo como reduciendo la cantidad de flujo que entra dentro del ojo. Para ser efectiva, esta medicación debe ser administrada de forma regular.

Los pacientes que padecen algún tipo de glaucoma necesitan exámenes periódicos para controlar la eficacia de la medicación, ya que como es una enfermedad silente, es difícil percatarse, por parte del que la sufre, de un posible empeoramiento. Como norma, el daño causado por el glaucoma no es reversible. Las gotas, las pastillas y la cirugía son utilizadas para prevenir el daño futuro antes de que ocurra y para preservar la visión existente.

Sin embargo, el tratamiento ocasionalmente puede producir inesperados efectos secundarios. Algunas gotas pueden picar, enrojecer el ojo y causar visión borrosa o dolor de cabeza ocasional. Tales efectos secundarios desaparecen generalmente tras algunas semanas.

Según el fármaco seleccionado, los efectos secundarios pueden ser más peligrosos. Los bloqueantes de los receptores beta pueden ocasionar trastornos en el ritmo cardiaco, cambios en la presión sanguínea y dificultad en la respiración, por ello están especialmente contraindicados en pacientes cardiópatas o con trastornos respiratorios. Las pastillas a veces causan hormigueo de los dedos de las manos y los pies, somnolencia, pérdida de apetito, alteraciones intestinales y ocasionalmente formación de piedras en el riñón. Las pastillas generalmente sólo son prescritas cuando es absolutamente necesario. Cuando aparece alguno de los síntomas señalados se debe comunicar rápidamente al oftalmólogo.

Convivir con el glaucoma

El control del glaucoma con medicación sólo puede ser efectivo si los pacientes respetan el horario en la administración de los fármacos prescritos por el oftalmólogo. La medicación no debe pararse sin primero consultar a su oftalmólogo. Es siempre importante informar a todos los médicos de otras especialidades sobre las medicaciones que está utilizando para el ojo, dado que los antiglaucomatosos pueden producir trastornos en otros órganos. Recuerde, es su visión, y usted debe poner de su parte para mantenerla.

Si la medicación es mal tolerada o no es efectiva en el control del glaucoma, hay que pensar en la cirugía. En muchos casos, se puede realizar una intervención quirúrgica con minimamente invasiva, bajo anestesia local y con un traumatismo sobre los tejidos mínimo. Esto significa una rápida recuperación y un bajo nivel de riesgo. Afortunadamente, las complicaciones graves en la nueva cirugía del glaucoma son raras. En muchos casos, recomendar la cirugía es más seguro que permitir el daño progresivo del nervio óptico al no ser estricto al ponerse las gotas prescritas por el oftalmólogo.

La pérdida de visión es en gran parte prevenible

Si usted es mayor de 35 años, debe descartar el glaucoma cada 2-3 años. Su oftalmólogo debe ser consultado cuando hay alguna disminución en la visión o dolor recurrente, o cuando cualquier otro síntoma, de los comentados más arriba, estén presentes. Si se diagnostica rápidamente, la presión del ojo puede ser controlada y se puede prevenir un ataque de glaucoma futuro.

(Este articulo fue tomado con la debida autorizacion escrita de:www.cverges.com)





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